Tu pareja te dice que ya no está enamorada de ti y tu entras en pánico. No es el momento. Debemos plantearnos como reconquistar a tu pareja.
El hecho de que tu pareja te diga que ya no está enamorada de ti, es una situación muy desagradable. Lo normal ante esta situación es que te invada un temor intenso, a fin de cuentas los dos teníais un proyecto vital que parece que se desmorona.
Ante esta situación, lo primero que hay que saber es que precisamente ese pánico es vuestro principal enemigo al tratar de reconquistar a una mujer o a un hombre.
Sí, en esta situación, cuando parece que la pareja va a romperse, es el momento de mantener la calma y analizar qué está ocurriendo. Debemos reconquistar a nuestra pareja, ella considera que el amor que sentía por ti se ha desvanecido y es el momento de mostrarle que no es así e incluso de reavivar la relación de pareja.
Las parejas tendemos a olvidar (o simplemente desconocemos) las fases por las que pasan la mayoría de relaciones:
Cortejo
De la misma manera que los pavos reales exhiben todo el potencial de su plumaje, intentando que las hembras los destaquen de entre los demás especímenes, los humanos realizamos un cortejo.
El baile del cortejo es el periodo desde que uno de los miembros de la pareja se percata de la existencia del otro hasta que ambos deciden “formalizar” la relación. Nosotros somos humanos, no animales, pero, los sociólogos defenderán que nuestro comportamiento no difiere mucho de estos.
En esta fase, los miembros de la pareja establecen una especie de baile para llamar la atención del otro: seduciendo y dejándose seducir, provocando y dejándose provocar, mostrando e insinuando, tratando que convencer al otro miembro de las ventajas, virtudes, necesidad, etc. del otro. Tratando de conseguir formar una pareja junto a ese ser tan especial.
Luna de miel
Una vez hemos logrado nuestro objetivo, es el momento de disfrutar en plenitud de esta buena nueva. Es el periodo que hemos definido como la luna de miel. En esta etapa parece no haber nada más en el mundo que nuestra relación, despertamos, comemos, respiramos, vivimos e incluso no queremos dormir para aprovechar cada momento de nuestra dicha. Somos una unidad, nada interfiere ni puede calmar la exaltación de nuestro corazón.
Es el momento de disfrute máximo de la pareja, de fusión extrema siendo los dos uno sólo.
Ajuste
Pasada la fase de luna de miel, cuando la realidad de la vida se va haciendo palpable, cuando comenzamos a volver a ser conscientes de que vivimos en sociedad, tenemos nuestras obligaciones familiares, profesionales, personales, etc., en este momento es cuando aparece el “proceso de ajuste”
Pasada la luna de miel, tenemos que volver a la realidad de nuestro día a día. La pareja es probable que este sea el momento en el que empieza a vivir juntos. Un conocimiento extendido en el saber popular dice “para fiestas siempre hay amigos”. Traducido a la relación de pareja, este dicho viene a decir que en la fase de luna de miel todo nos parece bien, no nos importa hacer tal o cual cosa si es en compañía de nuestra pareja, no nos molesta ... nada.
En la mayoría de relaciones, la realidad se impone a la pareja: comprendemos que nuestra pareja no es una unidad, que tiene una familia con la que ahora debemos convivir (nosotros elegimos a nuestra pareja no a su familia), que tiene unas amistades con las que gusta relacionar (no tenemos porqué coincidir totalmente en sus gustos), que tiene un trabajo que atender (no siempre estaremos conformes con todo lo que ello implica), que - como todos – tiene días mejores y días peores, que el amanecer no es tan bonito como lo pintan en las películas y no los despertamos peinados y maquillados; que a la pareja le afectan además cuestiones económicas, sociales, etc.
Todas estas circunstancias hacen que la luna de miel “desaparezca”.
Como comentábamos al principio parece que muchas parejas no son conscientes de estas fases, parece que en algunas parejas uno o los dos miembros no aceptan esta realidad y no saben de sus ventajas.
Como hemos dicho: sus ventajas. Es frecuente cuando tu pareja te dice que ya no te quiere que, en realidad, lo que ocurra es que no conoce sus sentimientos, que esté ofuscada y esté confundiendo realidades. Es el momento de reconquistar el amor, es el momento de reconquistar a tu pareja, es el momento de reconquistar a una mujer (o a un hombre).
Con frecuencia se confunde el amor con la fase de luna de miel, se considera que cuando esta fase desaparece y ambos miembros de la pareja se ven influidos por las cosas externas, se considera que el amor ha pasado. En realidad no suele ser así, el amor perdura, sólo ha evolucionado y – normalmente – a mejor.
Puesto que esto suele ser así, llega el momento en el que, el miembro de la pareja al que presuntamente ya no quieren, debe tomar las riendas de la situación. Es un camino el que empieza difícil, pues la reacción natural cuando tú continúas amando y sientes que puedes perder aquello que es el eje vertebrador de tu vida es la de entrar en pánico: puro terror.
Si es tu caso, es el momento de hacer justo lo contrario de lo que sientes, es el momento de reconquistar a tu pareja y, para ello, lo principal es la calma.
Una calma que vas a necesitar pues ahora toca dialogar con tu pareja:
No creemos que te resulte difícil encontrar el momento para hacerlo, pero selecciona un momento y un lugar en el que ambos os sintáis cómodos y no tengáis presiones – en especial la del tiempo –
Es un proceso el que inicias de indagar en los sentimientos o la falta de ellos en tu pareja. Es un proceso que debe ser productivo para los dos. Es un proceso en el que debes aprender aquellas necesidades que ahora tiene tu pareja, así como mostrarle tus necesidades. Es un proceso de compartir sentimientos.
Muy importante: es un proceso de aprendizaje y conocimiento no una búsqueda de culpables.
Probablemente en esta conversación surjan cosas dolorosas, surjan cosas que parezcan insalvables, pero – insistimos – es el momento de mantener la calma. De escuchar y dialogar de manera serena.
“No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”. Lamentablemente esta es una frase muy frecuente en las parejas, algo que ahora tú vas a impedir que ocurra a partir de ese diálogo que ahora comienzas.
No debemos olvidar que una pareja se fortalece día a día con pequeños y grandes detalles. La pareja es nuestra mayor inversión y garantía y, por ello, nunca debemos descuidar a la pareja ni a la relación. Nunca debemos dejar de alimentarla (de manera serena y sin esperar nada a cambio – nuestra recompensa es la propia relación).
Una relación madura, bien alimentada es la que constituirá nuestro nido de intimidad, confianza y amor.
El hecho de que tu pareja te diga que ya no está enamorada de ti, es una situación muy desagradable. Lo normal ante esta situación es que te invada un temor intenso, a fin de cuentas los dos teníais un proyecto vital que parece que se desmorona.

Sí, en esta situación, cuando parece que la pareja va a romperse, es el momento de mantener la calma y analizar qué está ocurriendo. Debemos reconquistar a nuestra pareja, ella considera que el amor que sentía por ti se ha desvanecido y es el momento de mostrarle que no es así e incluso de reavivar la relación de pareja.
Las parejas tendemos a olvidar (o simplemente desconocemos) las fases por las que pasan la mayoría de relaciones:
- El baile del cortejo
- La ensoñación, el idilio o luna de miel.
- El periodo de ajuste, el caos o la desilusión.
- El amor maduro o resolución.
Cortejo
De la misma manera que los pavos reales exhiben todo el potencial de su plumaje, intentando que las hembras los destaquen de entre los demás especímenes, los humanos realizamos un cortejo.
El baile del cortejo es el periodo desde que uno de los miembros de la pareja se percata de la existencia del otro hasta que ambos deciden “formalizar” la relación. Nosotros somos humanos, no animales, pero, los sociólogos defenderán que nuestro comportamiento no difiere mucho de estos.
En esta fase, los miembros de la pareja establecen una especie de baile para llamar la atención del otro: seduciendo y dejándose seducir, provocando y dejándose provocar, mostrando e insinuando, tratando que convencer al otro miembro de las ventajas, virtudes, necesidad, etc. del otro. Tratando de conseguir formar una pareja junto a ese ser tan especial.
Luna de miel
Una vez hemos logrado nuestro objetivo, es el momento de disfrutar en plenitud de esta buena nueva. Es el periodo que hemos definido como la luna de miel. En esta etapa parece no haber nada más en el mundo que nuestra relación, despertamos, comemos, respiramos, vivimos e incluso no queremos dormir para aprovechar cada momento de nuestra dicha. Somos una unidad, nada interfiere ni puede calmar la exaltación de nuestro corazón.
Es el momento de disfrute máximo de la pareja, de fusión extrema siendo los dos uno sólo.
Ajuste
Pasada la fase de luna de miel, cuando la realidad de la vida se va haciendo palpable, cuando comenzamos a volver a ser conscientes de que vivimos en sociedad, tenemos nuestras obligaciones familiares, profesionales, personales, etc., en este momento es cuando aparece el “proceso de ajuste”
Pasada la luna de miel, tenemos que volver a la realidad de nuestro día a día. La pareja es probable que este sea el momento en el que empieza a vivir juntos. Un conocimiento extendido en el saber popular dice “para fiestas siempre hay amigos”. Traducido a la relación de pareja, este dicho viene a decir que en la fase de luna de miel todo nos parece bien, no nos importa hacer tal o cual cosa si es en compañía de nuestra pareja, no nos molesta ... nada.
En la mayoría de relaciones, la realidad se impone a la pareja: comprendemos que nuestra pareja no es una unidad, que tiene una familia con la que ahora debemos convivir (nosotros elegimos a nuestra pareja no a su familia), que tiene unas amistades con las que gusta relacionar (no tenemos porqué coincidir totalmente en sus gustos), que tiene un trabajo que atender (no siempre estaremos conformes con todo lo que ello implica), que - como todos – tiene días mejores y días peores, que el amanecer no es tan bonito como lo pintan en las películas y no los despertamos peinados y maquillados; que a la pareja le afectan además cuestiones económicas, sociales, etc.
Todas estas circunstancias hacen que la luna de miel “desaparezca”.
Reconquistar el amor
Como comentábamos al principio parece que muchas parejas no son conscientes de estas fases, parece que en algunas parejas uno o los dos miembros no aceptan esta realidad y no saben de sus ventajas.
Como hemos dicho: sus ventajas. Es frecuente cuando tu pareja te dice que ya no te quiere que, en realidad, lo que ocurra es que no conoce sus sentimientos, que esté ofuscada y esté confundiendo realidades. Es el momento de reconquistar el amor, es el momento de reconquistar a tu pareja, es el momento de reconquistar a una mujer (o a un hombre).
Con frecuencia se confunde el amor con la fase de luna de miel, se considera que cuando esta fase desaparece y ambos miembros de la pareja se ven influidos por las cosas externas, se considera que el amor ha pasado. En realidad no suele ser así, el amor perdura, sólo ha evolucionado y – normalmente – a mejor.
Puesto que esto suele ser así, llega el momento en el que, el miembro de la pareja al que presuntamente ya no quieren, debe tomar las riendas de la situación. Es un camino el que empieza difícil, pues la reacción natural cuando tú continúas amando y sientes que puedes perder aquello que es el eje vertebrador de tu vida es la de entrar en pánico: puro terror.
Si es tu caso, es el momento de hacer justo lo contrario de lo que sientes, es el momento de reconquistar a tu pareja y, para ello, lo principal es la calma.
Una calma que vas a necesitar pues ahora toca dialogar con tu pareja:
No creemos que te resulte difícil encontrar el momento para hacerlo, pero selecciona un momento y un lugar en el que ambos os sintáis cómodos y no tengáis presiones – en especial la del tiempo –
Es un proceso el que inicias de indagar en los sentimientos o la falta de ellos en tu pareja. Es un proceso que debe ser productivo para los dos. Es un proceso en el que debes aprender aquellas necesidades que ahora tiene tu pareja, así como mostrarle tus necesidades. Es un proceso de compartir sentimientos.
Muy importante: es un proceso de aprendizaje y conocimiento no una búsqueda de culpables.
Probablemente en esta conversación surjan cosas dolorosas, surjan cosas que parezcan insalvables, pero – insistimos – es el momento de mantener la calma. De escuchar y dialogar de manera serena.
“No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”. Lamentablemente esta es una frase muy frecuente en las parejas, algo que ahora tú vas a impedir que ocurra a partir de ese diálogo que ahora comienzas.
No debemos olvidar que una pareja se fortalece día a día con pequeños y grandes detalles. La pareja es nuestra mayor inversión y garantía y, por ello, nunca debemos descuidar a la pareja ni a la relación. Nunca debemos dejar de alimentarla (de manera serena y sin esperar nada a cambio – nuestra recompensa es la propia relación).
Una relación madura, bien alimentada es la que constituirá nuestro nido de intimidad, confianza y amor.